De la Soledad a la Plenitud: Mi Transformación Guiada por Dios
De la Soledad a la Plenitud: Mi Transformación Guiada por Dios
A lo largo de mi vida, he enfrentado desafíos y decisiones que me llevaron por caminos inesperados. Después de separarme de mi único esposo, elegí pasar un año sola. En ese tiempo, luego de 14 años con el mismo hombre, me di cuenta de que el mundo de las relaciones había cambiado. Parecía que todo se trataba de encuentros sin compromiso, de tocar y luego alejarse.
Al principio, esta realidad me enfureció. Me mantuve al margen, incapaz de concebir la idea de salir con alguien solo para terminar en una relación física al poco rato de conocernos. Pero al tiempo, la soledad comenzó a pesar sobre mí, y anhelaba una conexión más profunda, alguien con quien compartir una relación estable. En un momento de vulnerabilidad, decidí intentarlo.
Sin embargo, me di cuenta de que mientras yo buscaba una relación, me sumaba a la corriente y accedía para encajar en la imagen de la mujer moderna. Muchos hombres, en su mayoría, solo buscaban pasar el rato. En un momento dado, incluso acepté la idea de pasar un buen momento, pero solo cuando perdí las esperanzas de que con alguno pudiera dar para algo más allá de lo sexual.
Esta elección me llevó a experiencias con personajes tóxicos, con problemas no resueltos, y, desafortunadamente, incluso sufrí abusos.
Un día, Dios intervino en mi vida a través de una líder de mi iglesia. Fue entonces cuando comprendí que mi estilo de vida no complacía a Dios y que estaba viviendo en pecado. Aunque al principio no acepté lo que me dijo y salí de allí dispuesta a no volver a la iglesia, necesitaba buscar respuestas. Al llegar a casa, pasé los siguientes días buscando en internet, consultando con un pastor y hasta con un sacerdote católico. Todos coincidieron en que la fornicación desagrada a Dios y es un pecado grave, incluso en esta época donde se la exalta.
Decidí finalmente decirle "sí" a Dios, aceptar su llamado y dejar esa vida atrás. Al hacerlo, descubrí que no me falta nada. La soledad, la tristeza, la sensación de menos valía y el dolor por haber fracasado en mi matrimonio desaparecieron.
Hoy, no anhelo tener una pareja, ya sea estable o pasajera. He descubierto que puedo ser completamente feliz y plena sin un hombre al lado. Ahora gozo de la plenitud y la paz que solo Dios puede brindar. Mi transformación ha sido un antes y un después en mi vida, pero estoy agradecida por haber encontrado la verdadera felicidad en la presencia de Dios.
🌺 Reflexión Final: Más allá de que el sistema mundo aplauda las relaciones sexuales a los 5 minutos de conocerse y celebre la promiscuidad, es esencial reflexionar antes de compartir intimidad con alguien. No solo se fusionan cuerpos, sino también energías, traumas y problemas tanto psicológicos como espirituales. Las mujeres merecemos valorarnos, ya que si no lo hacemos, no podemos esperar que un hombre nos valore cuando le dimos lo que perseguía, tan fácilmente. La espera y el conocimiento previo son tesoros que nos protegen y nos permiten establecer relaciones genuinas. No todos buscamos lo mismo, y algunas veces, la persecución del "pasarla bien" no es otra cosa que la respuesta a las desilusiones previas, y a un dolor profundo que aún no hemos resuelto. Pero, en última instancia, esperemos que la conexión vaya más allá de lo físico, buscando la autenticidad y la verdadera intimidad.
Invito a reflexionar sobre las experiencias compartidas en esta nota. Puede que encuentres inspiración, consuelo o simplemente un recordatorio de la importancia de valorarte a ti misma. Puedes escribirme por cualquiera de los medios que encontrarás en la sección "contáctame" de éste blog.
Un abrazo
Liliana
Fotografía: Andrea Piacquadio

Gracias por compartir tu experiencia! Es de inspiración.
ResponderBorrarMuchas gracias! me alegra que te sea de bendición, esa es la finalidad de cada nota. Te invito a seguirme.
BorrarMe encantó encontrar tanta sinceridad, a corazón abierto.
ResponderBorrarHola, muchas gracias! Éste es uno de los grandes milagros que el Señor ha hecho en mi vida.
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