Mi Historia de Fe y Resiliencia



Laureano: Del Desafío a la Victoria, Mi Historia de Fe y Resiliencia


Hace once años, mi vida dio un vuelco. Tras una operación en mi columna cervical, perdí mi empleo. En simultáneo, mi hijo, Laureano, fue diagnosticado con el síndrome de Asperger, un trastorno del espectro autista. La notificación de mi divorcio amplificó el desafío. Las noches eran testigos de mis lágrimas, sobre todo cuando Laureano expresaba su dolor: "No encajo, mamá, haga lo que haga no encajo".


La escolaridad de Laureano, marcada por brotes psicóticos y dificultades de integración, nos llevó a un constante ir y venir de terapias, con siete especialistas. El retorno al trabajo se tornó complicado entre las citas y las responsabilidades en casa.


El primer año con las terapeutas arrojó escasas mejoras. Pero, entonces, Dios nos condujo a otro espacio terapéutico con profesionales excepcionales que, en poco tiempo, impulsaron a Laureano hacia adelante. Su progreso se hizo evidente, reconocido por profesores y compañeros.


Simultáneamente, incursioné en mi emprendimiento como maquilladora, impartiendo clases durante el horario escolar y trabajando en eventos los sábados. A pesar de los desafíos, mis clientes, con comprensión y amor, se adaptaron a situaciones inesperadas.


Hoy, a sus 20 años, Laureano ha superado el 99% de los desafíos del Asperger. Aunque es una condición vitalicia, su vida refleja el toque poderoso de Dios. Está a punto de graduarse como técnico en electrónica, integrado y querido en su entorno.


Este testimonio no solo trata de superar desafíos; celebra la vida de Laureano y el papel fundamental de su padre. Aunque su padre ya no está físicamente, su legado perdura. Agradezco que hayas llegado hasta aquí. ¿No ves la mano milagrosa del Señor en todo esto? Te invito a suscribirte y compartir tus comentarios. Tu participación es valiosa en este viaje de adversidad transformada en victoria.



 

Comentarios

  1. Este testimonio tocara muchos corazones que estarán pasando dificultades similares. Gracias por compartir

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  2. Muchas gracias a tí por comentar y compartir tu parecer. Amén! declaro que el Señor hace llegar éste testimonio a muchos que lo están necesitando. La sanidad de mi hijo es sin lugar a dudas un milagro de Dios. Y como lo hizo en Laureano, lo volverá a hacer.

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