La Bendición de la Maternidad Después de la Endometriosis
Un Camino de Milagros: La Bendición de la Maternidad Después de la Endometriosis
Hoy quiero compartir un testimonio de hace muchos años, pero que sin duda tiene mucho que ver con lo que me sucede hoy en día. Luego de un aborto espontáneo a las seis semanas de gestación y de haber sido diagnosticada con endometriosis grave, ocurrió en mi vida otro verdadero milagro: A pesar de que la endometriosis es una enfermedad que en un gran porcentaje produce esterilidad permanente o, como en mi caso, al quedar embarazada, no poder retener dicho embarazo, pude gestar durante 38 semanas y dar a luz a mi hijo, Laureano, que hoy tiene 20 años.
Después de cuatro años de dolores permanentes y de infructuosas recorridas por varios ginecólogos que me decían que no tenía nada y me mandaban al psiquiatra, finalmente Dios me condujo a un médico que, ya en la primera consulta, se hizo una idea de cuál era mi enfermedad. Luego de un par de estudios y una cirugía exploratoria, dio con el diagnóstico de endometriosis casi grado cuatro (endometriosis grave). Necesité dos cirugías laparoscópicas para finalmente volver a quedar embarazada.
El milagro sucedió luego de que me dejara de pelear con la situación y me derramara delante de Dios, clamando por tener la posibilidad yo también de dar vida. Ocurrido el milagro, la felicidad compartía lugar con la preocupación y el miedo constantes de volver a perderlo. Pero Dios quiso que este embarazo continuara adelante.
Fue un embarazo soñado; nunca tuve un mareo, ni una náusea, ni un dolor de espalda, solo una leve acidez de vez en cuando. Transcurrió entre sueños y canciones, con el amor más grande que se puedan imaginar. Su papá acariciaba la panza cada día, le hablaba, y él respondía con pataditas.
En el parto, hubo complicaciones de último momento, y la frecuencia cardíaca fetal llegó a bajar a 80. En el momento justo, me practicaron cesárea, y Laureano salió de mi vientre sano y salvo. Hasta hoy día, me comunico con mujeres con endometriosis para darles mi apoyo, y muchas me comparten que, a pesar de haber sido diagnosticadas y tratadas, no han podido experimentar el milagro de dar vida.
Así que no puedo más que agradecer al Señor por darme la posibilidad de ser madre. Hoy, el papá de Laureano ya no está con nosotros, descansa en los brazos de su Creador, pero mi vida está bendecida con la compañía de este hijo maravilloso, buena persona, sano, educado y respetuoso que supimos formar con su papá y, por supuesto, con la ayuda de Dios.
Si estás pasando por problemas para quedar embarazada, tómate de este testimonio. Creo firmemente que cuando un testimonio de un milagro se comparte, Dios lo vuelve a repetir en todos aquellos que declaren que, como lo hizo en mí, también lo hará en ellos. Ese es el motivo por el que creé este blog. Declara esta palabra para tu vida. Dios es fiel, derrámate delante de Su presencia como yo lo hice y confía en Él, que en Su tiempo perfecto y en su perfecta voluntad lo hará.

Comentarios
Publicar un comentario