Una historia de protección divina en medio del caos del hogar
Toda la gloria sea para Él: Una historia de protección divina en medio del caos del hogar
El pasado sábado, nos dispusimos a llenar la pileta de lona que usamos para refrescarnos en verano. Después de unas horas, nos pusimos a ver una película y olvidamos por completo que se estaba llenando. Fue cuando pausé la película para servirme un vaso de jugo que descubrí todo el pasillo, el baño y la habitación de mi hijo inundados de agua. Nos desconcertaba el origen del problema hasta que nos dimos cuenta: ¡la manguera de la pileta se había soltado!
Aquí entra la primera intervención divina: en lugar de desbordarse y causar daños a la pileta, el agua simplemente se salió por la manguera, inundando literalmente el lavadero con unos 5 cm de agua que comenzó a esparcirse por toda la casa. La desesperación se apoderó de mí, ya que el lavadero no tenía una salida para el agua. Comenzamos a intentar vaciarlo con baldes durante casi una hora, pero nuestros esfuerzos eran en vano, el nivel del agua no disminuía. Finalmente, decidí dejarlo así y encomendar la situación a Dios antes de irnos a dormir.
Al día siguiente, al despertarme, me preguntaba cómo íbamos a vaciar el lavadero. Al abrir la puerta, me quedé asombrada al ver que estaba completamente seco, sin el más mínimo rastro de los 4 o 5 centímetros de agua que había horas antes. Busqué en Internet y descubrí que, si bien es posible que pequeñas acumulaciones de agua se evaporen, la cantidad que habíamos experimentado era extraordinaria. Según mis averiguaciones, era poco factible que todo ese volumen de agua se evaporara en tan poco tiempo. Para mí, esto fue obra de Dios, protegiendo nuestro hogar. Toda la gloria sea para Él. 🙏
Bendecido día
Liliana
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